Jornada Sello 2026: Una invitación a detenerse y encontrarse en la comunidad universitaria

En el marco del Mes de la Solidaridad, la Universidad Católica de Temuco realizó una nueva Jornada Sello Institucional, como un espacio de reflexión en torno a la identidad católica y la misión universitaria frente a los cambios del mundo actual.

En medio de un mundo que avanza cada vez más rápido, detenerse puede parecer un gesto sencillo, pero también profundamente necesario. Hacer una pausa para mirar al otro, conversar, escuchar y preguntarse por el sentido de lo que hacemos fue parte de la invitación que atravesó la Jornada Sello Institucional 2026 de la Universidad Católica de Temuco.

Bajo el título “Custodiar lo humano: Identidad Católica y misión universitaria en un mundo que cambia”, la jornada se desarrolló el jueves 13 de agosto en el Aula Magna Jorge Hourton del Campus San Francisco, para posteriormente continuar con un trabajo grupal de reflexión y conversación.

La charla magistral estuvo a cargo del Pbro. Dr. Osvaldo Fernández de Castro, Vice Gran Canciller de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien puso el acento en la necesidad de recuperar los espacios de encuentro humano en un contexto marcado por el acelerado avance de las nuevas tecnologías.“Por lo pronto, hay que parar y detenerse, encontrarse con el otro. Esto no son mensajes que nos mandamos, sino que son palabras, son miradas, son encuentros”, señaló.

Esta actividad fue organizada por la Vice Gran Cancillería UC Temuco, a través de la Dirección de Integración para la Identidad, con el apoyo de la Dirección General de Pastoral y el Voluntariado Institucional, tuvo como propósito promover la reflexión y el diálogo en torno a la identidad católica y la misión universitaria frente a las transformaciones que enfrenta la sociedad, fortaleciendo la identidad de la comunidad en cada uno de los espacios donde la universidad está llamada a actuar.

Desde esa perspectiva, la universidad aparece como un espacio donde las personas no solo adquieren conocimientos, sino que se encuentran y construyen vínculos.“La universidad es el lugar donde nos juntamos a pensar entre todos, y eso no lo va a reemplazar nunca la tecnología. Creo que la universidad es especialmente un lugar apropiado para fortalecer estos vínculos que, a la larga, nos definen como personas”, agregó Fernández de Castro.

Una comunidad que también se aprende a cuidar

La reflexión adquiere un sentido especial durante agosto, Mes de la Solidaridad, periodo en que la comunidad recuerda el legado de San Alberto Hurtado y su llamado a reconocer la dignidad del otro y comprometerse con las necesidades de la sociedad.

En este contexto, hablar de solidaridad también implica ampliar su significado. No se trata únicamente de entregar algo material, sino de desarrollar una disposición permanente hacia quienes nos rodean: acompañar, escuchar, comprender y hacerse responsable del otro.

Así lo planteó Mónica Baeza, de la Dirección de Integración para la Identidad, quien destacó que la comunidad constituye la base de la Universidad Católica de Temuco y, por lo mismo, requiere ser cuidada,“La solidaridad nos llama precisamente a darnos cuenta del otro, a cuidarnos y encontrarnos. No es tan solo una solidaridad de entregar físicamente cosas, sino también de acompañar, escuchar y comprender”.

Para el Gran Canciller de la Universidad Católica de Temuco, Mons. Jorge Concha Cayuqueo, este tipo de instancias permiten a la institución hacer una pausa necesaria para mirar su propio camino.“ Nos hace muy bien hacer este alto durante el año como universidad, como casa de estudio, porque nos permite reflexionar y también proyectar nuestro quehacer y nuestra vida como Universidad Católica de Temuco”.

Formar personas, no solo profesionales

La dimensión de esta reflexión también fue recogida por quienes participaron de la jornada. Para Fernanda Catalán, estudiante de la carrera de Psicología, hablar de solidaridad dentro de la universidad implica reconocer que la formación profesional no puede separarse de la formación humana.

“Estamos siendo formados como personas, no solo como un número que va a aportar a la profesión que está estudiando, sino que estamos siendo formados para convivir con otros”.

Uno de los desafíos centrales de la jornada fue comprender que la misión universitaria no se agota en preparar profesionales para el mundo laboral. También supone formar personas capaces de relacionarse con otros, reconocer sus diferencias, desarrollar empatía y poner sus conocimientos al servicio de una sociedad que necesita vínculos y compromiso.

Custodiar lo humano también significa detenerse para reconocer al otro, cuidar los vínculos que sostienen una comunidad y preguntarse por el propósito de aquello que hacemos.En tiempos de cambios acelerados, la invitación de esta jornada es volver a encontrarnos. Porque una universidad no se construye solamente desde sus aulas, investigaciones o proyectos, sino también desde las personas que la habitan, los vínculos que construyen y la manera en que ponen sus capacidades al servicio de otros.

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